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El fantástico jardín surrealista que vive en la selva mexicana

lunes 10 de septiembre de 2018, 15:05h
Un excéntrico magnate inglés intentó construir su propio jardín del edén, influenciado por pintores como Dalí y Leonora Carrington

En lo profundo de la selva mexicana se esconde un lugar donde la realidad se confunde con el sueño. Una oda a la naturaleza construida por un excéntrico magnate escocés.

Cuentan que un día, en medio de una nube de mariposas, Edward James tuvo una revelación, una epifanía que lo llevaría a construir su propio jardín del edén.

Fue así que nació el proyecto de edificar su propio castillo surrealista en la densa vegetación de Xilitla, un pequeño poblado ubicado en la Huasteca Potosina, al noreste de México. Un lugar donde la imaginación converge con el agua, los árboles, las flores y la fauna local.

El origen

James nació en 1907 en Greywalls, Escocia, en el seno de una familia poseedora de una basta fortuna y emparentada con la aristocracia de Inglaterra. Fascinado con el arte, comienza a escribir poesía y acude a la Universidad de Oxford, donde se involucra con la comunidad artística de la década de 1920.

"De niño solía tener las más extraordinarias fantasías surrealistas. Y creo que una de las razones de mi desarrollada fantasía es que se me obligaba a reposar cuando debería haber estado corriendo en el jardín", relató el excéntrico personaje, en un documental para la televisión británica ATV titulado 'La vida secreta de Edward James', de 1978.

A partir de entonces, James se dedica a viajar por el mundo y a financiar obras de teatro, funciones de ballet y posteriormente se convirtió en mecenas y amigo de los pintores Salvador Dalí y René Magritte.

Con la convulsión que trajo consigo la Segunda Guerra Mundial, James decide mudarse a Estados Unidos donde intenta probar suerte en Hollywood, hasta que, a mediados de la década de 1940, llega a México, a la ciudad de Cuernavaca, donde conocería a un joven sonorense de ascendencia yaqui que se convertiría posteriormente en su asistente: Plutarco Gastélum.

La revelación

En uno de sus recorridos, James visita la Huasteca Potosina. Fascinado por las orquídeas, algunos lugareños le recomiendan visitar el pueblo de Xilitla, del cual James queda enamorado.

"Quería un ambiente de Jardín del Edén donde todo creciera. Vi que México era mucho más romántico y que tenía más espacio que el superpoblado sur de California. Así que compré dos bolsas de dormir y viajé por todo México", relató James en su película biográfica. "Vimos que Xilitla era un lugar interesante y que no había nada tan pintoresco como él", agregó.

De regreso a Inglaterra, James instruyó a Plutarco Gastélum a que comprara algunos terrenos en Las Pozas, Xilitla, debido a que las leyes de aquel tiempo imposibilitaban que un extranjero comprara tierras en México. De este modo, James adquiere en 1948, a través de Gastélum, la propiedad donde más tarde iniciaría lo que probablemente sería el proyecto artístico más trascendente de su vida. Fue durante esa época que el millonario británico decide construir su propio edén surrealista, en el cual coleccionaba orquídeas y animales como gucamayas, ocelotes, venados, changos, cocodrilos y boas.

James construyó dos chozas en la propiedad, en la que pasaba largas temporadas mientras supervisaba la construcción de la obra. El magnate europeo empieza a entablar relación con personajes de la intelectualidad de la época asentada en Ciudad de México, incluyendo a las pintoras surrealistas Remedios Varo y Leonora Carrington. James pasa una temporada en Los Ángeles, California, y regresa a Xilitla, donde explota su creatividad y vive uno de los momentos más satisfactorios de su vida.

De este modo, diseña varias esculturas que poblarían su enigmático jardín de los sueños: La escalera al cielo, La jaula de los pájaros, El anillo de la reina, el Pasillo de las Siete Serpientes o Las manos, obras que se encuentran todavía en el lugar.

Una obra que se despliega lo largo de 36 hectáreas, que tardó 25 años en construirse y tuvo un costo cercano a los 5 millones de dólares. Para continuar con la obra, James tuvo que vender muchas de sus pinturas que a mediados de la década de 1970 constituían la mayor colección de arte surrealista del mundo.

"Construí este santuario como un mundo único, lleno de libertad, que será habitado sólo por aquellos capaces de construir sus propios sueños", afirmó James en alguna ocasión, según refiere Arturo Hernández Ochoa en su libro 'Edward James: arquitecto de la imaginación'.

Obra monumental convertida en sitio turístico

Tras la muerte de James en 1984, la familia Gastélum heredó la propiedad. No fue sino hasta 1991 cuando el jardín abrió por primera vez sus puertas al público para convertirse en atractivo turístico. Un espacio onírico que ha sido utilizado para realizar diversos videos musicales y se ha convertido en un referente para la pujante actividad turística de la región.

En la actualidad, Las Pozas de sir Edward James, también conocidas como el "Castillo del Loco", forman parte de un fideicomiso privado que se encarga de cuidar la obra del colorido personaje.

"Toda obra que se precie de serlo, debe tener espacios disponibles que la imaginación del espectador ha de poblar", señaló James, el excéntrico magnate que convirtió sus sueños en realidad.
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